Ahora sí!

Volvimos a colocar la cámara para registrar animales (ver post aquí), buscamos un buen lugar, hicimos una excursión y valoramos diferentes localizaciones hasta encontrar la perfecta. Probamos orientaciones y ángulos diferentes de la cámara y la dejamos un par de dias. Pusimos comida cerca en diferentes puntos… Y esta vez sí!!! Tenemos registrados: jabalíes, un zorro y una “janeta”.

Genial!! Ilusión y alegría per todos los poros.

Hemos vuelto a dejarla a ver que sucede esta vez, pero de momento estamos supersatisfechos!!! Ot ilusionado y con motivación extra por encontrar más localizaciones perfectas!

Seguimos!

Museo de la Ciencia

Ir al museo de la ciencia siempre es un buen plan.

Somos asiduos pero desde el final del embarazo, nació el peque y con tantos virus no habíamos podido ir, pero hoy era el último día para ver el esqueleto de un Tiranosaurio Rex, así que con bebe en el foulard hemos pasado la mañana allí.

Una vez impresionados con el esqueleto, que han visto cómo lo iban desmontando y han alucinado, nos hemos dado una vuelta y siempre hay cosas nuevas que descubrir.

Aquí sería fácil que nos hicieran un montón de preguntas pero normalmente no sucede, experimentan, tocan, observan, flipan y a veces, puntualmente, te preguntan. Nos cuesta mordernos la lengua porque hay un montón de cosas explicables pero nos la mordemos! (A veces no lo podemos evitar) Pero preferimos que ellos investiguen a su manera cada uno y integren a su tempo, si tienen preguntas las harán pero lo más probable es que lo hagan en otro momento.

Cada uno a su manera

A Auró le encanta el ábaco. Un día vio que lo usaba su hermano, hace mucho tiempo, y un día su padre lo sacó para responder alguna pregunta… Desde entonces lo tiene a mano. Para sumar cosas.

Es curioso cómo los tres aprenden diferente, en ritmo y en forma, y también en las herramientas y medios que les son más afines. Uno es más de cálculo mental, otro de reglets y base10 y Auró de ábaco.

Tener diferente material nos permite dar esta posibilidad a cada uno. Pero sin caer en el miedo que sin material no aprenden, es ofrecer diferentes formas o observar cómo es cada uno para crear el material u ofrecer los medios que cada uno necesita.

Otra curiosidad es el lugar y el momento, a Auró le gusta jugar con el ábaco normalmente al atardecer, cuando o su padre o yo preparamos la cena. Sin decir nada lo va a buscar y se pone a hacer sumas y pregunta cosas o nos pide que le digamos cantidades que sumar…

Y como veis en la primera foto, si puede ser, se lo lleva a la cocina con nosotros.

Naturaleza, animales y amor

Esta ficha sobre animales se la diseñé a Ot hace unos meses, él me dijo que quería estudiarlos y no sabía cómo, yo busqué por internet trabajos y estudios sobre animales y todos compartían este tipo de fichas, donde se describen y se miden y se observan desde un lugar científico y empírico.

Nunca les hizo caso.

Nunca rellenó ni una.

En mi se despertaba una rabia contenida cada vez que me decía que quería saber más de animales. Me acordaba de las fichas, nunca rellenadas.

Hacía libretas de animales donde dibujaba pero casi no escribía, recortaba fotos de los que más le gustaban pero sin clasificación alguna, la que sabe es para saber qué y dónde buscar. Siempre sobre sus preferidos, que son muchos.

Documentales, libros, juegos de cartas, telescopio terrestre, etc. Material y material sobre animales pero él no entraba en la parte empírica y científica, en definitiva, en la parte académica.

Yo no entendía porque. He llegado a pensar de todo, que no tenía disciplina, que era un poco disperso, que quizás le faltaba ejemplo, que no le motivábamos o le acompañábamos bien, etc. (Siempre negativo, nunca positivo)

Cuando hicimos lo de la cámara para registrar animales en el bosque, vi el brillo de entusiasmo del que tanto habla Andre Stern en sus libros, así que motivación no le faltaba. Entonces? Que ocurre que no profundiza? Que no evoluciona? (A mis ojos).

Hasta que hoy, leyendo un libro sobre naturaleza he entendido el porque.

Mi amor por la naturaleza no tiene que ver con la parte biológica, científica o empírica de ella, no tiene que ver con la parte medible ni académica… tiene que ver con lo que me aporta y veo que aporta a mis hijos, con la parte profunda y trascendental, la sensorial, incluso la espiritual. Tiene que ver con la parte de la naturaleza que me nutre, que me llena y no sé explicar porque, esa parte que veo cómo nutre y equilibra a mis hijos simplemente de estar en ella, esa parte que despierta en mis hijos la felicidad, la curiosidad, la plenitud, esa parte que tiene que ver con la relación cuerpo-naturaleza, esa comunicación sutil de los elementos naturales y mi cuerpo… Todo tan inexplicable, poco medible y cero científico.

Ahora entiendo que Ot no quiere aprender, tampoco, de momento, esa parte medible y científica, analítica, empírica o académica de los animales.

Ot quiere estar con ellos, sentirlos, ver como se relacionan, como cazan, como paren, como conviven entre especies, como funciona el equilibrio natural desde un lugar profundo, esencial, sensorial, espiritual… Sentir su cuerpo en relación a sus animales preferidos. Sentir lo que ellos sienten. Aprender de ellos cómo viven a nivel cotidiano para llevarlo a su vida. Como cuando hablamos del nacimiento de su nuevo hermano, que vio con entusiasmo, y lo compara con el de los felinos. Como cuando decide qué forma de defenderse del peligro cree más adecuado para él cogiendo de referencia a las serpientes, pumas o monos. Como cuando nos dice que quiere fotografiar animales como los de National Geographic para estar cerca de leones y elefantes. Como cuando nos dice que quiere ser de greenpeace porque el humano es el único que no respeta el equilibro de la naturaleza que tanto admira.

Ot tiene una curiosa relación porque en la misma proporción que le apasionan les tiene miedo. Su padre y yo siempre decimos que es porque nació y creció (sus primeros años) en la ciudad gris. Yo siento cada vez más que es un reflejo del miedo a su propia naturaleza, animal, instintiva y que su gran curiosidad por ellos es el reflejo del impulso de amor por conocerse y explorarse interiormente, para aceptarse y poner luz donde a veces ve sombra en él mismo.

Conocer a los animales, entenderlos y sentirlos para él, desde un lugar inconsciente, es un trabajo de desarrollo personal y autoconocimiento interior.

Hay quien lo hace a traves del arte o del juego simbólico, él a través de la naturaleza y los animales.

Volviendo a las fichas… Otra vez más mi mente educada y escolarizada se ciñe a “ver” sólo una parte y el miedo a no saber cómo acompañar sus intereses rigidiza mis ideas.

Agradezco al libro “Somos naturaleza” de Katia Hueso la inspiración. Y a la naturaleza su generosidad, siempre digo que soy mejor persona desde que vivo en el paraíso.

Una mañana cualquiera

Esta es la estampa de una mañana o tarde cualquiera.

Legos desplegados en el suelo, las puertas de los armarios abiertas, uno leyendo o jugando solo, los otros trabajando en algo, despliegue de material, varios juegos empezados, restos del proyecto anterior…

De lo que más me gusta de no ir al cole es que tienen Tiempo, para hacer y deshacer, para jugar solos o los tres, para aburrirse y crear, para empezar y no acabar, para salir y estar dentro, para hacer sus proyectos y dejarlos para otro momento, para comer y descansar, a su ritmo, para decidir, para desaprovechar, tiempo de vacío, de experimentar… Tiempo sin obligación ni horario, sin objetivo ni expectativa, sencillamente TIEMPO en el que son sin más.

Dalí

El último dia que fuimos a la biblio Aran(7) vio un libro de Dalí y mostró interés, lo cogió y el otro día se lo estuvo mirando. Pronunció algun comentario sobre sus pinturas… “Uau que chulo” “Mira que cosas hace”. Pero poco más.

Yo estoy convencida que estas pequeñas ventanas a interés efímeras y puntuales forman parte del aprendizaje invisible, aquel que no vemos, que sucede en su interior, sumando ingredientes de aquí y allá alimentando su sed de curiosidad… y un día, despues de mucho, quizás, se manifiesta en algo: un proyecto, un interés, una idea, una expresión, una pregunta… Y es cuando los adultos nos preguntamos “de dónde ha sacado esto?” Pues de estos momentos de interés casi imperceptibles a nuestros ojos. Porque sino hacen un trabajo, proyecto o redacción parece que no lo han “trabajado”…

Y lo mejor, es que el libro está abandonado en una esquina, ya ha hecho su función y nosotros nos cuidamos de decirle, quieres saber más sobre Dalí? Quieres que pintemos un cuadro tipo Dalí?… Si él muestra más interés iremos siguiéndolo, sino respetamos su final.

Trabajo en equipo

Nunca planeamos tener 4 hijos, la vida nos fue guiando hasta aquí.

Los veo jugar y es brutal ver cómo siendo niños de distintas edades, con diferentes caracteres y intereses juegan y construyen juegos en equipo. El mayor y el tercero se llevan 5 años y eso no importa a la hora de jugar juntos los tres.

Sé que no ir a la i GT escuela ha hecho que trabajemos mucho la relación y el vínculo entre ellos, sé que les ha dado la oportunidad de crecer muy cerca de sus hermanos, de crear puentes entre edades y intereses distintos a favor de un juego común.

La relación entre ellos es algo que nos maravilla a su padre y a mi, y sí, claro que hay conflictos y peleas y enfados pero hay mucho más amor, compañerismo y equipo.

Una ventaja para mí importantísima q no esten en un cole separados por edades.

imitar, aprender, inventar

23622078_1942587059334351_2168204998965417974_n.jpgEsta imagen es un dibujo de Aran(7) y de Auró (4). El aprendizaje de sus iguales me parece maravilloso, cómo ellos desde la inocencia , sin expectativas, desde la libertad se enesñan unos a otros… me parece mágico verlos.

Los niños aprenden por imitación, desde el ejemplo, de ver, oir y vivir… no de lo que les decimos qué es la vida sino de cómo la vivimos.

Nuestros maestros!

Aprender a nadar y a ir en bici solos?

Mis hijos han aprendido a nadar y a ir en bici a edades “tardías”. Jordi y yo decidimos muy conscientemente no ensañarles ni estimularlos si ellos no lo pedían o mostraban realmente interés.

aran nadar

Al observar y estudiar el movimiento libre y autónomo de los niños entendí que cada paso es importante, cada nuevo movimiento enriquece los recursos internos para dar el siguiente, saltarse pasos es dejar agujeros en el camino, tramos sin unir, emocionalmente y neurológicamente. Entiendo el aprendizaje como un proceso no lineal, vas y vuelves, (aparentemente) tantas veces, y das vueltas que, aparentemente, no tienen sentido pero que a otros niveles son importantísimos. Todas las experiencias previas a un resultado, sea cual sea, son necesarios y que las realicen a su ritmo y sin sentir la presión de llegar a algún lugar permite que el niño sienta la confianza de emprender cualquier aprendizaje o camino que él sienta y de la forma que sienta, en el momento que sienta. Cada micro paso que no vemos, muchas veces, con los ojos es vital para el siguiente paso, y el otro y el otro, volver a repetir uno y otro tantas veces como necesite, probar distintas maneras, experimentar sus límites y dejarlos, equivocarse, etc… Ese es el auténtico proceso de aprendizaje. Así que para nosotros es vital respetar ese proceso único en cada niño, y especialmente en el motriz.

Mi hijo mayor aprendió a nadar con 5 años y medio y el mediano con 7 (se puede decir que ya sabe nadar aunque aun usa burbuja cuando quiere). Es una edad tardía según la mayoría, para nosotros no. Mi hijo mayor aprendió a ir en bici a los 6 y el mediano también a los 6. Tuvimos que oír que no los estimulábamos suficiente, que no les enseñábamos y que era tan bueno para ellos, nos regalaron bicis de segunda mano como indirecta, etc… Nosotros sentíamos que cuando estuvieran preparados e interesados lo harían sin ningún problema, y así fue.

Ot con 6 años un día dijo: quiero aprender a ir en bici, le dimos una de las bicis de segunda mano que nos habían dado y aprendió en dos carreras, una con su padre agarrando el sillín y a la siguiente dijo: ya está, suelta… y se lanzó y lo hizo. De hecho yo siento que él ya sabía, había hecho todos los micropasos necesarios para saber ir en bici… había trabajado el equilibrio, la coordinación pies, ojos, manos, tenía la fuerza en las piernas y brazos suficiente, tenía un sentido de la coordinación y alineación corporal perfecto, etc.. pero no lo practicó o aprendió subido a la bici lo practicó subiéndose a los árboles, haciendo equilibrios en troncos, fortaleciendo con el ejercicio diario que hace desde pequeño, la coordinación jugando a coches, dibujando con palos, chutando pelotas, etc y mil maneras que mis ojos no ven pero sé que están.

Cuando están listos no necesitan ni soportes ni padres que les ayuden horas y horas, tardes y tardes… si hay motivación y el cuerpo está listo, es fácil. Y ellos lo viven con tanta naturalidad…

 

Aran bici

Aprendieron a nadar los dos de forma muy similar, primero llevaron manguitos flotador o burbuja… lo que tuvieran a mano… y un día deciden quitarse el soporte, y agarrados a ti o a la escalera prueban durante microsegundos intentar sostenerse en el agua… después probaron sumergir la cabeza en el agua, aguantar la respiración, y sumergirla tanto como les alcanzaba, siempre agarrados algo o a nosotros. Probar, porbar y probar es la clave, están motivados así que una y otra y otra, tragan agua que ni os imagináis, pero felices de lo que van consiguiendo y cuando se sienten seguros te empiezan a pedir, ponte un poco más para allí… y sumergen la cabeza bajo el agua y empiezan a mover el cuerpo como anguila estresada, consiguen moverse unos milímetros… pero les da confianza y se automotivan y siguen y siguen y siguen y en poco aprenden a nadar buceando… desplazarse con la cabeza dentro del agua, el siguiente paso es bucear y sacar la cabeza solo para coger aire y seguir buceando… y así aprenden a nadar, tan natural. El mayor aprendió eso pero sin nosotros, él practicaba entre la escalera y el borde de la piscina cada vez más lejos… hasta que se dio cuanta que no llegaba y espontáneamente sacó la cabeza cogió aire y siguió buceando…

Hay niños que no quieren soporte y quieren brazo de papa o mama, hay niños que tienen miedo al gua, hay niños que son atrevidos y que con dos años ya bucean, hay niños que tardan mucho y algunos que casi nada, hay niños que les gusta la piscina y no el mar y al revés… Hay tanta variedad como niños en el mundo, respetémosles su manera, ritmo y momento de aprender a nadar. No comparemos o no sigamos los estándares de la sociedad.

Lo importante no es cuando ni a qué edad, sino cómo… desde su interés, desde su seguridad y confianza y con apoyo de los que le rodean, sin presión, sin explicarles ni corregirles… estando a su lado, escuchando y acompañando.

No me costó nada permitir su tiempo, por que no saber nadar, o ir en bici no les impedía jugar y hacer lo que querían, cuando los amigos de Ot iban en bici y él no, el corría… los acompañaba corriendo! y Aran siempre con su burbuja a todos lados por si quería bañarse con sus amigos, sin problema, nunca tuvieron complejo ni nadie les dijo nada. A nosotros í nos decían pero a ellos no.

Una vez más el resultado de estar en la confianza y el respeto por los ritmos me demuestra qué importante es soltar las expectativas y los miedos. Confiar en ellos y en la vida por encima de todo.