Pantallas…

Ordenadores de última generación.

En casa no tenemos tablets y no usan el ordenador más que para mirar pelis, buscar info o ver documentales o videos relacionados con sus intereses. No tienen teléfono ni videojuegos.

Nos preguntáis mucho sobre cómo gestionamos las pantallas y primero deciros que nuestra forma de vivir acompaña mucho nuestra forma de pensar.

Estamos bastante atentos a que sus necesidades esten satisfechas, las auténticas. Sentimos que las pantallas no son necesidades reales para lxs niñxs, son una sustitución, una forma de distraerles de la insatisfacción. Es nuestro punto de vista pero entendemos y respetamos otros. En nuestra familia lo hacemos así.

Sentimos clara la necesidad de juego libre, de construcción de sí mismos a través del juego y un videojuego o juego interactivo, a través de pantallas no satisfacen esa necesidad. Estan todavía en una fase muy corporal y manipulativa, desde los 6-7 (aprox) hasta los 12-14 empiezan a sentir necesidad de abstraer lo que a través del cuerpo aprenden, pero no es hasta la adolescencia que su cerebro está preparado para conceptualizar y aprender desde lo abstracto. Usando la parte más mental de ellxs.

Lxs niñxs viven desde el cuerpo, desde la experiencia corporal sobretodo, quitarles tiempo a estas vivencias manipulativas, sensoriales, experienciales me parece que es conducirlos demasiado rápido al mundo mental y abstracto, para el que muchos no estan preparados creando lagunas de aprendizaje.

Ofrecemos experiencias, juegos y vivencias que estén relacionados con el cuerpo sobretodo, con la parte imaginativa y creativa desarrollando primero esta parte de su mente. Sabemos que son la antesala de aprendizajes más complejos que ya llegarán. Nuestro entorno está lleno de imputs que les llaman más que la TV o que los videojuegos y sobretodo nuestra presencia apoya todas estas experiencias. No queremos disimular, sustituir o invisiblizar nuestra ausencia con pantallas.

Cuando nos piden ver pelis más de lo habitual ponemos mirada en qué sienten carencia: socialización, experiencias nuevas, demandas no atendidas, presencia…? Es para nosotros una alarma, un toque de atención y desde ahi podemos recolocarnos y ofrecer o atender su necesidad real.

Podemos estar una semana sin oir hablar de pelis o TV… Y sé que hoy en día no es lo habitual. Ellos decidieron los tres juntos que verían una peli en familia (normalmente en fin de semana) y verían el equivalente a una peli en dibujos otro día de la semana. A veces se les olvida y no lo hacen, otras piden extras… Y entonces ponemos mirada.

No pensamos que las pantallas sean buenas o malas… Creemos que no son necesarias tan pequeños. Llegará el momento en que sí y acompañaremos esta nueva etapa igual que el resto, con confianza y amor.

Eso sí en su juego simbólico introducen las pantallas naturalmente, no son tontos ni ciegos y ven lo importantes y presentes que están en la sociedad. En la foto de arriba juegan a ser espías del ciberespacio.

Psicomotricidad

Esta es nuestra sala de psicomotricidad, la naturaleza.

Y esta…

Y esta…

Y por supuesto esta…

La naturaleza nos provee de todas las posibilidades psicomotrices.

Cada vez más siento que el lugar de todo@s l@s niñ@s es la naturaleza, y no solo por el despliegue psicomotriz que permite sino porque los nutre de una forma indescriptible, de una forma que no es medible y que a ojos físicos es difícil de ver.

Y el pequeño…?

Me pregunta mucha gente, cómo lo hacemos, sobretodo con el tercero, con edades y intereses tan distintos…

La verdad, sin filtros, es que muchas veces es una locura y otras es pura harmonía…

Normalmente quien hace preguntas o propuestas sobre algun interés son los dos mayores, el tercero aun está en la etapa de experimentación sensoriomotriz y no tiene una conceptualización de sus intereses clara. Pide juegos y sobretodo sigue las propuestas de juego de sus hermanos.

Cuando estamos atendiendo una propuesta o demanda de uno de los mayores normalmente el otro mayor se apunta sino se busca alguna actividad o juego propio (leer, dibujar, consyruir, legos..) y al tercero siempre le invitamos e intentamos adaptarle la propuesta a su edad (como os explicaba en este post) pero aqui es cuando tantas veces nos desesperamos porque vemos que no le interesa o es difícil de crear algo relacionado para su edad . Entonces se aburre y, a veces, sabotea la propuesta… Pero muchas otras, coge algun juego que le interesa a él o nosotros le proponemos material para que haga y juegue. Normalmente, cuando la propuesta no se ha adaptado, tenemos que compensar la falta de atención, o nosotros o sus hermanos, jugando a algo que él elige, y a veces es posible y a veces no por tiempo o por logística.

La música, tocar instrumentos o hecerlo ver es uno de sus grandes recursos.

Juegos que puede jugar prácticamente solo como este que le encanta (Castle logix) en el que de tanto en tanto nos dice que miremos algo, o que le ayudemos.

Y otro que le gusta mucho pero se cansa rápido es el Tangram.

Y aquí un día cuando vio que estábamos con algo que no le interesaba cogió cartón y se hizo un “robot fantasma”, solo sin necesidad de nosotros.

No es fácil compaginar propuestas, atención y edades, intentamos atenderlos a todos al tiempo que demandan pero no siempre es posible y a veces es frustrante, pero nos organizamos para atender sus peticiones en diferentes momentos del día y ellos aprenden, irremediablemente, a esperar, a flexibilizar expectativas y aceptar propuestas de otros, y a muchas veces les sorprende positivamente.

Y nosotros también, aprendemos a organizarnos, a soltar expectativas y a encararnos con la culpa. Tenemos una lista y priorizamos atender una petición o demanda de cada uno cada día. Y la verdad es que muchos dias solo propone, pide o pregunta uno o dos… Rara vez coinciden los tres con una demanda urgente y muchas de ellas, como las de exterior: excursión, futbol, colcho, bici, etc, o las de arte los tres suelen estar de acuerdo.

Naturaleza, animales y amor

Esta ficha sobre animales se la diseñé a Ot hace unos meses, él me dijo que quería estudiarlos y no sabía cómo, yo busqué por internet trabajos y estudios sobre animales y todos compartían este tipo de fichas, donde se describen y se miden y se observan desde un lugar científico y empírico.

Nunca les hizo caso.

Nunca rellenó ni una.

En mi se despertaba una rabia contenida cada vez que me decía que quería saber más de animales. Me acordaba de las fichas, nunca rellenadas.

Hacía libretas de animales donde dibujaba pero casi no escribía, recortaba fotos de los que más le gustaban pero sin clasificación alguna, la que sabe es para saber qué y dónde buscar. Siempre sobre sus preferidos, que son muchos.

Documentales, libros, juegos de cartas, telescopio terrestre, etc. Material y material sobre animales pero él no entraba en la parte empírica y científica, en definitiva, en la parte académica.

Yo no entendía porque. He llegado a pensar de todo, que no tenía disciplina, que era un poco disperso, que quizás le faltaba ejemplo, que no le motivábamos o le acompañábamos bien, etc. (Siempre negativo, nunca positivo)

Cuando hicimos lo de la cámara para registrar animales en el bosque, vi el brillo de entusiasmo del que tanto habla Andre Stern en sus libros, así que motivación no le faltaba. Entonces? Que ocurre que no profundiza? Que no evoluciona? (A mis ojos).

Hasta que hoy, leyendo un libro sobre naturaleza he entendido el porque.

Mi amor por la naturaleza no tiene que ver con la parte biológica, científica o empírica de ella, no tiene que ver con la parte medible ni académica… tiene que ver con lo que me aporta y veo que aporta a mis hijos, con la parte profunda y trascendental, la sensorial, incluso la espiritual. Tiene que ver con la parte de la naturaleza que me nutre, que me llena y no sé explicar porque, esa parte que veo cómo nutre y equilibra a mis hijos simplemente de estar en ella, esa parte que despierta en mis hijos la felicidad, la curiosidad, la plenitud, esa parte que tiene que ver con la relación cuerpo-naturaleza, esa comunicación sutil de los elementos naturales y mi cuerpo… Todo tan inexplicable, poco medible y cero científico.

Ahora entiendo que Ot no quiere aprender, tampoco, de momento, esa parte medible y científica, analítica, empírica o académica de los animales.

Ot quiere estar con ellos, sentirlos, ver como se relacionan, como cazan, como paren, como conviven entre especies, como funciona el equilibrio natural desde un lugar profundo, esencial, sensorial, espiritual… Sentir su cuerpo en relación a sus animales preferidos. Sentir lo que ellos sienten. Aprender de ellos cómo viven a nivel cotidiano para llevarlo a su vida. Como cuando hablamos del nacimiento de su nuevo hermano, que vio con entusiasmo, y lo compara con el de los felinos. Como cuando decide qué forma de defenderse del peligro cree más adecuado para él cogiendo de referencia a las serpientes, pumas o monos. Como cuando nos dice que quiere fotografiar animales como los de National Geographic para estar cerca de leones y elefantes. Como cuando nos dice que quiere ser de greenpeace porque el humano es el único que no respeta el equilibro de la naturaleza que tanto admira.

Ot tiene una curiosa relación porque en la misma proporción que le apasionan les tiene miedo. Su padre y yo siempre decimos que es porque nació y creció (sus primeros años) en la ciudad gris. Yo siento cada vez más que es un reflejo del miedo a su propia naturaleza, animal, instintiva y que su gran curiosidad por ellos es el reflejo del impulso de amor por conocerse y explorarse interiormente, para aceptarse y poner luz donde a veces ve sombra en él mismo.

Conocer a los animales, entenderlos y sentirlos para él, desde un lugar inconsciente, es un trabajo de desarrollo personal y autoconocimiento interior.

Hay quien lo hace a traves del arte o del juego simbólico, él a través de la naturaleza y los animales.

Volviendo a las fichas… Otra vez más mi mente educada y escolarizada se ciñe a “ver” sólo una parte y el miedo a no saber cómo acompañar sus intereses rigidiza mis ideas.

Agradezco al libro “Somos naturaleza” de Katia Hueso la inspiración. Y a la naturaleza su generosidad, siempre digo que soy mejor persona desde que vivo en el paraíso.

Una mañana cualquiera

Esta es la estampa de una mañana o tarde cualquiera.

Legos desplegados en el suelo, las puertas de los armarios abiertas, uno leyendo o jugando solo, los otros trabajando en algo, despliegue de material, varios juegos empezados, restos del proyecto anterior…

De lo que más me gusta de no ir al cole es que tienen Tiempo, para hacer y deshacer, para jugar solos o los tres, para aburrirse y crear, para empezar y no acabar, para salir y estar dentro, para hacer sus proyectos y dejarlos para otro momento, para comer y descansar, a su ritmo, para decidir, para desaprovechar, tiempo de vacío, de experimentar… Tiempo sin obligación ni horario, sin objetivo ni expectativa, sencillamente TIEMPO en el que son sin más.

Coser y cantar

Los intereses no entienden de género.

A Aran le interesa la costura, igual que la mecánica o el arte… No distingue si es de niñas o niños.

Durante un año estuvo asistiendo a clases de costura con nuestra querida Narda, era el único niño y nunca lo encontró extraño.

Los intereses no tienen género.

De vez en cuando cose cosas, y ahora quiere hacerle unos pantalones a su nuevo hermano.

A sus otros hermanos no les llama la atención y también está bien. Me gusta ver cómo no tienen problemas ni prejuicios con sus intereses y los de los demás. Educar con respeto también es esto: entender que todos los intereses son válidos seas niño o niña, sin juicio, sin expectativa.

El problema siempre está en los ojos que juzgan no en el niño o niña que expresa sus motivaciones, gustos o intereses.

Seguro, desde el inconsciente, se nos cuela un poco del machismo aprendido y vivido en nuestras carnes pero poco a poco, las cosas cambian y los niños nos dan la oportunidad de revisar esos prejuicios y creencias, y me alegro al ver a mi hijo coser y cantar sin miedo a que no sea adecuado, que no sea bienvisto o que lo que siente que le interesa está mal.

Educación feminista para una sociedad que respete la diferencia y consiga la igualdad entre géneros.

Gracias Aran por mostrarlo tan fácil.

Creando el patrón

Dibujando del patrón sobre tela

Recortando

Siguiente fase: coser con la máquina, pero ha dejado esta fase para después del casal.

Más naturaleza

Con la llegada de Riu, las rutinas han cambiado pero ellos no dejan de aprender, de jugar, de tener curiosidad

Durante el embarazo salíamos cada mañana, si el tiempo lo permitía, a pasear. Casi siempre los niños me acompañaban, cuando no tenían actividades fuera de casa o algun juego que no podían aplazar.

Ahora procuramos salir a pasear mañana y tarde. Con el foulard, Riu acurrucado conmigo y un buen abrigo.

Siempre he sabido que la naturaleza y el movimiento libre son dos importantísimos ingredientes para el desarrollo y crecimiento sano, física y emocionalmente, de lxs niñxs pero no dejo de maravillarme cuando lo ponemos en practica de forma constante y aumentamos dosis… Los niños llegan a casa rebosantes de energía y buen humor, y nacen nuevas ideas, actividades y juegos.

No olvidemos que somos naturaleza y nuestro cuerpo está diseñado para moverse mucho más de lo que lo hacemos, si invirtieramos más en dar espacios naturales movimiento libre a nuestro cuerpo, otro gallo cantaría, y en otro mundo viviriamos.

Y como no, estos dias de nieve y hielo los juegos durante el paseo son inacabables.

Experimentando de a dos

Me encanta ver como las etapas pasan y las necesidades cambian. Al mayor de 10 ya no le interesan los experimentos con tierra, agua y elementos varios de la naturaleza, él ya siente más interesantes experimentos en la cocina con materiales más sofisticados, con preguntas más difíciles y respuestas de libro. Cocinar, entre otras cosas resulta ser un laboratorio fantástico.

Pero mientras él pasa de etapa, sus hermanos siguen en la suya y sí necesitan hacer potingues y mezclas con tierra agua y poco más. En la naturaleza, aun el frío, en silencio pero en equipo.

Juegan a científicos, y jugando experimentan.

Cada etapa tiene sus necesidades, cada edad su ritmo y interés diferente, aunque sean tres se respetan y hacen y juegan escuchándose y yo, como siempre, privilegiada de ver cómo crecen, maduran, trascienden fases y aprenden.

Aprender a nadar y a ir en bici solos?

Mis hijos han aprendido a nadar y a ir en bici a edades “tardías”. Jordi y yo decidimos muy conscientemente no ensañarles ni estimularlos si ellos no lo pedían o mostraban realmente interés.

aran nadar

Al observar y estudiar el movimiento libre y autónomo de los niños entendí que cada paso es importante, cada nuevo movimiento enriquece los recursos internos para dar el siguiente, saltarse pasos es dejar agujeros en el camino, tramos sin unir, emocionalmente y neurológicamente. Entiendo el aprendizaje como un proceso no lineal, vas y vuelves, (aparentemente) tantas veces, y das vueltas que, aparentemente, no tienen sentido pero que a otros niveles son importantísimos. Todas las experiencias previas a un resultado, sea cual sea, son necesarios y que las realicen a su ritmo y sin sentir la presión de llegar a algún lugar permite que el niño sienta la confianza de emprender cualquier aprendizaje o camino que él sienta y de la forma que sienta, en el momento que sienta. Cada micro paso que no vemos, muchas veces, con los ojos es vital para el siguiente paso, y el otro y el otro, volver a repetir uno y otro tantas veces como necesite, probar distintas maneras, experimentar sus límites y dejarlos, equivocarse, etc… Ese es el auténtico proceso de aprendizaje. Así que para nosotros es vital respetar ese proceso único en cada niño, y especialmente en el motriz.

Mi hijo mayor aprendió a nadar con 5 años y medio y el mediano con 7 (se puede decir que ya sabe nadar aunque aun usa burbuja cuando quiere). Es una edad tardía según la mayoría, para nosotros no. Mi hijo mayor aprendió a ir en bici a los 6 y el mediano también a los 6. Tuvimos que oír que no los estimulábamos suficiente, que no les enseñábamos y que era tan bueno para ellos, nos regalaron bicis de segunda mano como indirecta, etc… Nosotros sentíamos que cuando estuvieran preparados e interesados lo harían sin ningún problema, y así fue.

Ot con 6 años un día dijo: quiero aprender a ir en bici, le dimos una de las bicis de segunda mano que nos habían dado y aprendió en dos carreras, una con su padre agarrando el sillín y a la siguiente dijo: ya está, suelta… y se lanzó y lo hizo. De hecho yo siento que él ya sabía, había hecho todos los micropasos necesarios para saber ir en bici… había trabajado el equilibrio, la coordinación pies, ojos, manos, tenía la fuerza en las piernas y brazos suficiente, tenía un sentido de la coordinación y alineación corporal perfecto, etc.. pero no lo practicó o aprendió subido a la bici lo practicó subiéndose a los árboles, haciendo equilibrios en troncos, fortaleciendo con el ejercicio diario que hace desde pequeño, la coordinación jugando a coches, dibujando con palos, chutando pelotas, etc y mil maneras que mis ojos no ven pero sé que están.

Cuando están listos no necesitan ni soportes ni padres que les ayuden horas y horas, tardes y tardes… si hay motivación y el cuerpo está listo, es fácil. Y ellos lo viven con tanta naturalidad…

 

Aran bici

Aprendieron a nadar los dos de forma muy similar, primero llevaron manguitos flotador o burbuja… lo que tuvieran a mano… y un día deciden quitarse el soporte, y agarrados a ti o a la escalera prueban durante microsegundos intentar sostenerse en el agua… después probaron sumergir la cabeza en el agua, aguantar la respiración, y sumergirla tanto como les alcanzaba, siempre agarrados algo o a nosotros. Probar, porbar y probar es la clave, están motivados así que una y otra y otra, tragan agua que ni os imagináis, pero felices de lo que van consiguiendo y cuando se sienten seguros te empiezan a pedir, ponte un poco más para allí… y sumergen la cabeza bajo el agua y empiezan a mover el cuerpo como anguila estresada, consiguen moverse unos milímetros… pero les da confianza y se automotivan y siguen y siguen y siguen y en poco aprenden a nadar buceando… desplazarse con la cabeza dentro del agua, el siguiente paso es bucear y sacar la cabeza solo para coger aire y seguir buceando… y así aprenden a nadar, tan natural. El mayor aprendió eso pero sin nosotros, él practicaba entre la escalera y el borde de la piscina cada vez más lejos… hasta que se dio cuanta que no llegaba y espontáneamente sacó la cabeza cogió aire y siguió buceando…

Hay niños que no quieren soporte y quieren brazo de papa o mama, hay niños que tienen miedo al gua, hay niños que son atrevidos y que con dos años ya bucean, hay niños que tardan mucho y algunos que casi nada, hay niños que les gusta la piscina y no el mar y al revés… Hay tanta variedad como niños en el mundo, respetémosles su manera, ritmo y momento de aprender a nadar. No comparemos o no sigamos los estándares de la sociedad.

Lo importante no es cuando ni a qué edad, sino cómo… desde su interés, desde su seguridad y confianza y con apoyo de los que le rodean, sin presión, sin explicarles ni corregirles… estando a su lado, escuchando y acompañando.

No me costó nada permitir su tiempo, por que no saber nadar, o ir en bici no les impedía jugar y hacer lo que querían, cuando los amigos de Ot iban en bici y él no, el corría… los acompañaba corriendo! y Aran siempre con su burbuja a todos lados por si quería bañarse con sus amigos, sin problema, nunca tuvieron complejo ni nadie les dijo nada. A nosotros í nos decían pero a ellos no.

Una vez más el resultado de estar en la confianza y el respeto por los ritmos me demuestra qué importante es soltar las expectativas y los miedos. Confiar en ellos y en la vida por encima de todo.

 

bajar al presente

Cada vez me dejo guiar más por ellos para que me lleven al lugar sin tiempo, sin precio, y sin propiedad.

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Cuando podemos bajar de la arrogancia de la mente adulta al juego de los niños, a las conversaciones sencillas, a las preguntas inocentes, a los juegos del cuerpo, al ritmo de la naturaleza… entramos en contacto con quienes somos verdaderamente. Un camino difícil en la era que vivimos, en la que se premia estar en la idea, en la programación, en el pasado y en el futuro, en la medida y el recuento…

El camino a nuestra esencia nos lo muestran nuestros hijos cada día.

Ellos son los maestros, sin duda.

A mi mes es fácil dejarme llevar por las ideas y pensamientos, del pasado y del futuro, pero sé por experiencia que la vida pasa únicamente por el momento presente cuando estamos en el cuerpo y conscientes de nuestra respiración. Cada vez más siento la plenitud cuando estoy aqui y ahora, al principio cuesta por la falta de práctica.

Ellos viven en ese lugar, siempre, y es un lujo estar cerca de ellos para vivir en ese lugar. Parar y estar, con mis hijos, me devuelve la conexión conmigomisma, con el rtimo real, con la naturaleza que soy…. Es el regalo que ellos nos traen.

Un buen ejercicio es, cada día, permitirnos estar en su espacio sin tiempo y sin límite. y cada día alargar ese tiempo… sin teléfono, sin lavadoras, sin trabajo que hacer, sin planes y sin reloj.

Cada día acercarnos más a lo que somos y alejarnos de lo que nos pensamos.