Cuevas de Altamira

20170411_0026En nuestro viaje en furgoneta del pasado abril nos fuimos hasta Cantábria a dormir en los acantilados de Tagle, a visitar el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, y a descubrir las Cuevas de Altamira. Una visita que teníamos pendiente todos y que completaba nuestras visitas al Museo de Arqueología de Barcelona.
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Altamira representa para nosotros como un big bang en nuestra excursión a través de la creatividad, la representación y la expresión artística. Como estamos siguiendo el curso de dibujo online (a nuestro ritmo!) y adentrándonos en la historia del planeta (que no de la humanidad a secas), el Museo de la Cuevas de Altamira con sus exposiciones y con la espectacular recreación de la cueva, la Neo-cueva (la cueva está cerrada al público en general para mantener las pinturas originales) era un destino perfecto para que nuestras aventuras en furgoneta tuvieran además una regusto a experiencia única, vital y didáctica. Ver en todo lo que nos rodea oportunidades para aprender significa poder relajar la idea mental de contenidos estructurados por edades o de currículum a completar.
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Viajar ya forma parte de abrir la mente a experiencias nuevas, a perspectivas diferentes y vivencias profundas. Y las pinturas ancestrales, los métodos pictóricos de nuestros antepasados, su adaptación al entorno y su motivación creciente para entender la naturaleza y los animales han sido un viaje en el tiempo, un entrar en las entrañas de la tierra para descubrir esa mirada limpia, que es también la de los niños, que se identifica y funde con el entorno a través del arte.

Primera salida del Sol

Esta imagen es de la primera salida del Sol que ven los niños. Fue especial para ellos pero sobretodo para nosotros.

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Un día de viaje en furgo programamos con ellos ver la salida del Sol. Se levantaron a las 6’30h, se abrigaron bien, medio dormidos intentaron beberse un vaso de leche y caminamos, cargados de mantas y desayuno, hasta la playa donde se veía mejor la salida del Sol. Y esperamos pacientes a que los primeros rayos asomaran.

No hicieron grandes halagos ni expresivas caras de emoción, pero para mi sí fue muy emocionante acompañarles en su primera salida del Sol. Simplemente miraban, sin comentar sin describir…  sencillamente vivieron la salida del Sol.

Acompañarlos a vivir experiencias nuevas es la parte de educar en familia que más nos gusta. Este día era un viernes laborable normal. Hablamos del Sol, de la Tierra y poco más. No puedo describir qué aprendieron, esta vez, me limito a deciros lo que vivieron.