Aprender a nadar y a ir en bici solos?

Mis hijos han aprendido a nadar y a ir en bici a edades “tardías”. Jordi y yo decidimos muy conscientemente no ensañarles ni estimularlos si ellos no lo pedían o mostraban realmente interés.

aran nadar

Al observar y estudiar el movimiento libre y autónomo de los niños entendí que cada paso es importante, cada nuevo movimiento enriquece los recursos internos para dar el siguiente, saltarse pasos es dejar agujeros en el camino, tramos sin unir, emocionalmente y neurológicamente. Entiendo el aprendizaje como un proceso no lineal, vas y vuelves, (aparentemente) tantas veces, y das vueltas que, aparentemente, no tienen sentido pero que a otros niveles son importantísimos. Todas las experiencias previas a un resultado, sea cual sea, son necesarios y que las realicen a su ritmo y sin sentir la presión de llegar a algún lugar permite que el niño sienta la confianza de emprender cualquier aprendizaje o camino que él sienta y de la forma que sienta, en el momento que sienta. Cada micro paso que no vemos, muchas veces, con los ojos es vital para el siguiente paso, y el otro y el otro, volver a repetir uno y otro tantas veces como necesite, probar distintas maneras, experimentar sus límites y dejarlos, equivocarse, etc… Ese es el auténtico proceso de aprendizaje. Así que para nosotros es vital respetar ese proceso único en cada niño, y especialmente en el motriz.

Mi hijo mayor aprendió a nadar con 5 años y medio y el mediano con 7 (se puede decir que ya sabe nadar aunque aun usa burbuja cuando quiere). Es una edad tardía según la mayoría, para nosotros no. Mi hijo mayor aprendió a ir en bici a los 6 y el mediano también a los 6. Tuvimos que oír que no los estimulábamos suficiente, que no les enseñábamos y que era tan bueno para ellos, nos regalaron bicis de segunda mano como indirecta, etc… Nosotros sentíamos que cuando estuvieran preparados e interesados lo harían sin ningún problema, y así fue.

Ot con 6 años un día dijo: quiero aprender a ir en bici, le dimos una de las bicis de segunda mano que nos habían dado y aprendió en dos carreras, una con su padre agarrando el sillín y a la siguiente dijo: ya está, suelta… y se lanzó y lo hizo. De hecho yo siento que él ya sabía, había hecho todos los micropasos necesarios para saber ir en bici… había trabajado el equilibrio, la coordinación pies, ojos, manos, tenía la fuerza en las piernas y brazos suficiente, tenía un sentido de la coordinación y alineación corporal perfecto, etc.. pero no lo practicó o aprendió subido a la bici lo practicó subiéndose a los árboles, haciendo equilibrios en troncos, fortaleciendo con el ejercicio diario que hace desde pequeño, la coordinación jugando a coches, dibujando con palos, chutando pelotas, etc y mil maneras que mis ojos no ven pero sé que están.

Cuando están listos no necesitan ni soportes ni padres que les ayuden horas y horas, tardes y tardes… si hay motivación y el cuerpo está listo, es fácil. Y ellos lo viven con tanta naturalidad…

 

Aran bici

Aprendieron a nadar los dos de forma muy similar, primero llevaron manguitos flotador o burbuja… lo que tuvieran a mano… y un día deciden quitarse el soporte, y agarrados a ti o a la escalera prueban durante microsegundos intentar sostenerse en el agua… después probaron sumergir la cabeza en el agua, aguantar la respiración, y sumergirla tanto como les alcanzaba, siempre agarrados algo o a nosotros. Probar, porbar y probar es la clave, están motivados así que una y otra y otra, tragan agua que ni os imagináis, pero felices de lo que van consiguiendo y cuando se sienten seguros te empiezan a pedir, ponte un poco más para allí… y sumergen la cabeza bajo el agua y empiezan a mover el cuerpo como anguila estresada, consiguen moverse unos milímetros… pero les da confianza y se automotivan y siguen y siguen y siguen y en poco aprenden a nadar buceando… desplazarse con la cabeza dentro del agua, el siguiente paso es bucear y sacar la cabeza solo para coger aire y seguir buceando… y así aprenden a nadar, tan natural. El mayor aprendió eso pero sin nosotros, él practicaba entre la escalera y el borde de la piscina cada vez más lejos… hasta que se dio cuanta que no llegaba y espontáneamente sacó la cabeza cogió aire y siguió buceando…

Hay niños que no quieren soporte y quieren brazo de papa o mama, hay niños que tienen miedo al gua, hay niños que son atrevidos y que con dos años ya bucean, hay niños que tardan mucho y algunos que casi nada, hay niños que les gusta la piscina y no el mar y al revés… Hay tanta variedad como niños en el mundo, respetémosles su manera, ritmo y momento de aprender a nadar. No comparemos o no sigamos los estándares de la sociedad.

Lo importante no es cuando ni a qué edad, sino cómo… desde su interés, desde su seguridad y confianza y con apoyo de los que le rodean, sin presión, sin explicarles ni corregirles… estando a su lado, escuchando y acompañando.

No me costó nada permitir su tiempo, por que no saber nadar, o ir en bici no les impedía jugar y hacer lo que querían, cuando los amigos de Ot iban en bici y él no, el corría… los acompañaba corriendo! y Aran siempre con su burbuja a todos lados por si quería bañarse con sus amigos, sin problema, nunca tuvieron complejo ni nadie les dijo nada. A nosotros í nos decían pero a ellos no.

Una vez más el resultado de estar en la confianza y el respeto por los ritmos me demuestra qué importante es soltar las expectativas y los miedos. Confiar en ellos y en la vida por encima de todo.