Naturaleza, animales y amor

Esta ficha sobre animales se la diseñé a Ot hace unos meses, él me dijo que quería estudiarlos y no sabía cómo, yo busqué por internet trabajos y estudios sobre animales y todos compartían este tipo de fichas, donde se describen y se miden y se observan desde un lugar científico y empírico.

Nunca les hizo caso.

Nunca rellenó ni una.

En mi se despertaba una rabia contenida cada vez que me decía que quería saber más de animales. Me acordaba de las fichas, nunca rellenadas.

Hacía libretas de animales donde dibujaba pero casi no escribía, recortaba fotos de los que más le gustaban pero sin clasificación alguna, la que sabe es para saber qué y dónde buscar. Siempre sobre sus preferidos, que son muchos.

Documentales, libros, juegos de cartas, telescopio terrestre, etc. Material y material sobre animales pero él no entraba en la parte empírica y científica, en definitiva, en la parte académica.

Yo no entendía porque. He llegado a pensar de todo, que no tenía disciplina, que era un poco disperso, que quizás le faltaba ejemplo, que no le motivábamos o le acompañábamos bien, etc. (Siempre negativo, nunca positivo)

Cuando hicimos lo de la cámara para registrar animales en el bosque, vi el brillo de entusiasmo del que tanto habla Andre Stern en sus libros, así que motivación no le faltaba. Entonces? Que ocurre que no profundiza? Que no evoluciona? (A mis ojos).

Hasta que hoy, leyendo un libro sobre naturaleza he entendido el porque.

Mi amor por la naturaleza no tiene que ver con la parte biológica, científica o empírica de ella, no tiene que ver con la parte medible ni académica… tiene que ver con lo que me aporta y veo que aporta a mis hijos, con la parte profunda y trascendental, la sensorial, incluso la espiritual. Tiene que ver con la parte de la naturaleza que me nutre, que me llena y no sé explicar porque, esa parte que veo cómo nutre y equilibra a mis hijos simplemente de estar en ella, esa parte que despierta en mis hijos la felicidad, la curiosidad, la plenitud, esa parte que tiene que ver con la relación cuerpo-naturaleza, esa comunicación sutil de los elementos naturales y mi cuerpo… Todo tan inexplicable, poco medible y cero científico.

Ahora entiendo que Ot no quiere aprender, tampoco, de momento, esa parte medible y científica, analítica, empírica o académica de los animales.

Ot quiere estar con ellos, sentirlos, ver como se relacionan, como cazan, como paren, como conviven entre especies, como funciona el equilibrio natural desde un lugar profundo, esencial, sensorial, espiritual… Sentir su cuerpo en relación a sus animales preferidos. Sentir lo que ellos sienten. Aprender de ellos cómo viven a nivel cotidiano para llevarlo a su vida. Como cuando hablamos del nacimiento de su nuevo hermano, que vio con entusiasmo, y lo compara con el de los felinos. Como cuando decide qué forma de defenderse del peligro cree más adecuado para él cogiendo de referencia a las serpientes, pumas o monos. Como cuando nos dice que quiere fotografiar animales como los de National Geographic para estar cerca de leones y elefantes. Como cuando nos dice que quiere ser de greenpeace porque el humano es el único que no respeta el equilibro de la naturaleza que tanto admira.

Ot tiene una curiosa relación porque en la misma proporción que le apasionan les tiene miedo. Su padre y yo siempre decimos que es porque nació y creció (sus primeros años) en la ciudad gris. Yo siento cada vez más que es un reflejo del miedo a su propia naturaleza, animal, instintiva y que su gran curiosidad por ellos es el reflejo del impulso de amor por conocerse y explorarse interiormente, para aceptarse y poner luz donde a veces ve sombra en él mismo.

Conocer a los animales, entenderlos y sentirlos para él, desde un lugar inconsciente, es un trabajo de desarrollo personal y autoconocimiento interior.

Hay quien lo hace a traves del arte o del juego simbólico, él a través de la naturaleza y los animales.

Volviendo a las fichas… Otra vez más mi mente educada y escolarizada se ciñe a “ver” sólo una parte y el miedo a no saber cómo acompañar sus intereses rigidiza mis ideas.

Agradezco al libro “Somos naturaleza” de Katia Hueso la inspiración. Y a la naturaleza su generosidad, siempre digo que soy mejor persona desde que vivo en el paraíso.

Electrónica?

Os acordáis de la entrada de circuitos pues parece que el interés persiste y toma nueva forma, aquí juegan a ser mecánicos de cosas, arreglan y crean cosas…

Aquí manipulan una vieja radio, la desmontan y montan cosas nuevas, sin objetivo, sin manual de instrucciones, simplemente juegan. Y la cosa es que sin darnos cuenta (por el aprendizaje invisible) Aran conectó una bateria a un altavoz y sonaba… Raro pero sonaba… Y conectó el altavoz a un mp3 y no sonaba…

-papa, porque no suena…?

-mama, en el altavoz hay un imán muy potente…

-y esta pieza que es? Es metálica o es plástico? (La acerca al imán y se queda pegada) sí, es metálica!!

Y elucubra y piensa y asocia ideas y descubre… En definitiva, aprende!

Entran en un mundo (electrónica) que desconocemos y da miedo porque no sabemos si sabremos dar alas.. pero intuyo que lo mejor es no entorpecer, sino ofrecer porque el camino lo andan ellos.

Ya estamos buscando libros para traer a casa y que todos nos sumerjamos en este nuevo mundo. Y Jordi conoce a un chico que construye motores de coches pequeños quizás le hacemos una visita.

Con los circuitos y la electrónica hay un interés profundo como con la mecánica, lo siento así porque es un impulso que le nace sin ser una imitación, se le van los ojos a las construcciones mecánicas, a los cables y placas a ver por dentro los motores… Tiene el impulso de coger el destornillador y desmontar y montar cosas con maquinas dentro…

Ahora, sin presión y sin objetivo, solo tiene 7 años!!! Que juegue, imite, pruebe, ya habrá tiempo de teorias, formulas y ecuaciones…

Una mañana cualquiera

Esta es la estampa de una mañana o tarde cualquiera.

Legos desplegados en el suelo, las puertas de los armarios abiertas, uno leyendo o jugando solo, los otros trabajando en algo, despliegue de material, varios juegos empezados, restos del proyecto anterior…

De lo que más me gusta de no ir al cole es que tienen Tiempo, para hacer y deshacer, para jugar solos o los tres, para aburrirse y crear, para empezar y no acabar, para salir y estar dentro, para hacer sus proyectos y dejarlos para otro momento, para comer y descansar, a su ritmo, para decidir, para desaprovechar, tiempo de vacío, de experimentar… Tiempo sin obligación ni horario, sin objetivo ni expectativa, sencillamente TIEMPO en el que son sin más.

Acercándonos a los animales

A Ot (10), como sabéis, le encanta estudiar a los animales, y siempre buscamos maneras de acercarnos de forma vivencial.

Se nos ocurrió pedirle a nuestro vecino que nos prestara una cámara de observación, que, con un sensor, al detectar movimiento se pone en marcha y registra un mini video del entorno.

La colocamos varios dias sin éxito. Incluso pusimos comido delante para atraer zorros, “janetes”, o lo que fuera, incluso jabalís que ya los tenemos muy vistos.

Seguiremos insistiendo, y sino funciona seguro nos dará el impulso para hacer la salida de observación nocturna.

Huellas y rastros

Cuando salimos de excursión o en los paseos diarios es un clásico buscar huellas y rastros de animales.

Estos dias de lluvia pasados han dejado el barro en los caminos perfecto donde se ven mejor las huellas…

Lo de revisar cacas también les divierte mucho, palo en mano y pinchar y desmenuzar para ver si son recientes o no… Todo muy escatológico.

Huella de “cabirol”. El animal más interesante para ellos.

Hiella de zorro

Al principio les gustaba por lo fantasioso, ahora ya hablan del tamaño y el peso que debe tener el animal en cuestión, la dirección en que iba, si corría o caminaba… ya se plantean hacer saludas de observación al atardecer o amanecer. Veremos en que queda.

Minimundos

Mis hijos, los tres mayores, son muy dados a hacer minimundos. Mezclando diferentes materiales, desestructurado y estructurado, (legos, maderas, clicks, arcoiris, piezas de juegos de construcción,animales, piedras, etc), construyen pueblos, bases, ciudades, campamentos, etc.

Es muy interesante ver la evolución de estas construcciones y juegos y ver cómo introducen nuevos elementos más complejos. También es muy intetesante ver que según el día y el estado emocional, si son uno, dos o tres quien lo construye los minimundos son diferentes.

Simplicidad, complejidad, laberintos o casas cuadradas, con árboles, o sin vegetación, con delimitación clara o expandiendose por las estanterias… Cada día diferente. Todo detalle, forma y expresión es un trabajo interno que se expresa, metódico, nada es fruto de la casualidad y al ser libre y espontaneo, al no ser juzgado, trabaja a favor de la construcción interna del niño.

Un placer ver i observar sus minimundos.

Última construcción de Aran (7) y Auró (4).

Auró (4) con circuito de canicas.

Mega construcción de los tres

Dalí

El último dia que fuimos a la biblio Aran(7) vio un libro de Dalí y mostró interés, lo cogió y el otro día se lo estuvo mirando. Pronunció algun comentario sobre sus pinturas… “Uau que chulo” “Mira que cosas hace”. Pero poco más.

Yo estoy convencida que estas pequeñas ventanas a interés efímeras y puntuales forman parte del aprendizaje invisible, aquel que no vemos, que sucede en su interior, sumando ingredientes de aquí y allá alimentando su sed de curiosidad… y un día, despues de mucho, quizás, se manifiesta en algo: un proyecto, un interés, una idea, una expresión, una pregunta… Y es cuando los adultos nos preguntamos “de dónde ha sacado esto?” Pues de estos momentos de interés casi imperceptibles a nuestros ojos. Porque sino hacen un trabajo, proyecto o redacción parece que no lo han “trabajado”…

Y lo mejor, es que el libro está abandonado en una esquina, ya ha hecho su función y nosotros nos cuidamos de decirle, quieres saber más sobre Dalí? Quieres que pintemos un cuadro tipo Dalí?… Si él muestra más interés iremos siguiéndolo, sino respetamos su final.

Coser y cantar

Los intereses no entienden de género.

A Aran le interesa la costura, igual que la mecánica o el arte… No distingue si es de niñas o niños.

Durante un año estuvo asistiendo a clases de costura con nuestra querida Narda, era el único niño y nunca lo encontró extraño.

Los intereses no tienen género.

De vez en cuando cose cosas, y ahora quiere hacerle unos pantalones a su nuevo hermano.

A sus otros hermanos no les llama la atención y también está bien. Me gusta ver cómo no tienen problemas ni prejuicios con sus intereses y los de los demás. Educar con respeto también es esto: entender que todos los intereses son válidos seas niño o niña, sin juicio, sin expectativa.

El problema siempre está en los ojos que juzgan no en el niño o niña que expresa sus motivaciones, gustos o intereses.

Seguro, desde el inconsciente, se nos cuela un poco del machismo aprendido y vivido en nuestras carnes pero poco a poco, las cosas cambian y los niños nos dan la oportunidad de revisar esos prejuicios y creencias, y me alegro al ver a mi hijo coser y cantar sin miedo a que no sea adecuado, que no sea bienvisto o que lo que siente que le interesa está mal.

Educación feminista para una sociedad que respete la diferencia y consiga la igualdad entre géneros.

Gracias Aran por mostrarlo tan fácil.

Creando el patrón

Dibujando del patrón sobre tela

Recortando

Siguiente fase: coser con la máquina, pero ha dejado esta fase para después del casal.